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El mindfulness -atención plena- es una práctica milenaria procedente de una práctica de Oriente, desde hace más de 2500 años.

Puede que esté de moda porque tan sólo tenemos que fijarnos en la cantidad de estudios científicos que se han hecho en los últimos diez años avalando su eficacia en diferentes ámbitos. Sin embargo, mindfulness es mucho más de una moda. Es un estilo de vida.

¿Te salvaguardará de los problemas? No, pero lo que es seguro es que si eres practicante, el que los aborda no es el mismo.

Beneficios del Mindfulness

Gracias a que la ciencia ha puesto el foco en esta disciplina (para mí, modo de vida) se ha podido medir, cuantificar muchos de sus innumerables beneficios.

Tan solo te pondré unos pocos pero te sugiero que vayas a redes de revistas científicas y descubras por ti mismo.

Reduce el estrés y la ansiedad.

La practica continuada de mindfulness nos permite reducir los niveles de cortisol porque disminuimos los niveles de amenaza que percibimos.

Mejora la concentración

Si centro mi atención en el momento presente, me ayuda a regular mi gestión de mis pensamientos y emociones, y me ocupo de lo que acontece aquí y ahora, aumentará consecuentemente mi foco atencional.

Mejora las relaciones con los demás.

Somos más conscientes de las emociones y aprendemos a gestionar el momento y la forma de comunicarnos.

Somos más creativos

El estrés y la creatividad no se llevan bien. Por lo que cuando la ansiedad entra por la puerta, la creatividad se va por la ventana. ¿Por qué si te persigue un león te pondrías a pintar? Evidentemente, no.

Te diré que mejora tu nivel de energía, aumenta tu optimismo, mejora la confianza propia y en los demás. Y lo más importante y la razón por la que el mindfulness está en todos mis programas: mejora la autocompasión y por lo tanto, nuestra relación con nosotros mismos. 

La peor agresión a nosotros mismos, la peor de todas, es permanecer ignorante por no tener el valor y el respeto tratarnos a nosotros mismos con honestidad y ternura (Pema Chödrön)

¿Qué significa Mindfulness?

La traducción más literal que podemos abordar de «Mindfulness» es «Atención Plena». Es decir, tener nuestra conciencia en lo que acontece en este momento, el aquí y ahora.

Ser consciente de lo que sentimos, pensamos y vivimos en nuestro presente es una gran virtud que perdimos con el paso de los años.

Si observas tus pensamientos durante 24 horas observarás como van y vienen libremente, generalmente oscilan, en gran parte, entre pasado y futuro. ¡Como si el presente no requiriera pasar por ahí! Así nos sumergimos en tareas con las que funcionamos desconectados, con el «piloto automático».

De esta forma, muchas veces, no somos conscientes de los motivos que nos llevan a hacer eso que estamos haciendo. Asumiendo mil tareas que nos llevan a la sobrecarga sin que nos hayamos cuestionado «¿para qué hago esto?».

Y así, llegamos al exceso de demandas y al desasosiego.

¿Qué ocurre a nivel emocional?

Podemos decir que nos ocurre lo mismo. Con este panorama pocas veces me paro a verme. Y como no suelo escuchar mis emociones, a veces tengo miedo de pararme a vivirlas por si me atasco en ellas y prefiero no detenerme. No explorarlas y por lo tanto, no aprender a gestionarlas y escuchar el valioso mensaje que traen.

¿Te vas dando cuenta de lo necesario que puede llegar a ser darlo a nuestro cerebro descanso, abrir las ventanas para que entre aire?

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Mindfulness, ¿es el antídoto a los problemas?

La respuesta es no.  Pero es otra forma de vivirlos. Hay una fórmula muy sencilla cuando nos asalta un pensamiento que nos PRE-OCUPA: ¿Puedes hacer algo en el momento presente por este problema? ¿Sí? genial ¡hazlo!. ¿No?¡Suéltalo! Estás anticipando posibles consecuencias futuras que no están en este momento y te estás haciendo perder el foco de este momento en el que no tienes ese problema.

Hay cosas que no podemos cambiar: un fallecimiento, una enfermedad…Pero sí podemos ser conscientes de cómo estamos eligiendo reaccionar.

No somos acción-reacción, aunque lo parezca. La practica continuada de Mindfulness nos permite cultivar esos espacios de consciencia.

¿En qué consiste?

Mucha gente piensa que «Mindfulness» o «atención plena» es solo meditar. No exactamente.

Cuando hablamos de Mindfulness debemos distinguir entre la práctica formal y la práctica informal.

La práctica formal.

En la práctica formal son esos minutos que destinamos de nuestro día a día de la práctica meditativa.

Ahora bien, debemos hacer una puntualización: meditar no es dejar la mente en blanco.

La practica meditativa de mindfulness es poner el foco en lo que acontece en ese momento: respiraciones, sonidos, emociones, pensamientos….

Algunos tips que te pueden ayudar a comenzar:

  • Es aconsejable que comiences con meditaciones guiadas. Por aquí e dejo un canal que a mí, personalmente, me gustan mucho.
  • Empieza por intervalos pequeños de tiempo. La concentración se trabaja, así que es preferible que comiences por 3 minutos y no caigas en el desánimo. Ves subiendo progresivamente los tiempos.
  • Encuentra el mejor momento del día para ti. Puede ser que sea de mañana, a primera hora o a última hora del día.
  • Tus pensamientos surgirán. Sencillamente nos damos cuenta de ello, y traemos la atención de nuevo al momento presente con amabilidad. Entendiendo que es la función de nuestra mente.
  • La meditación no es para relajarnos es para ser conscientes. Evidentemente al estar en el presente, no percibiremos amenazas y como consecuencia nos relajaremos. Pero el objetivo no es este, y mucho menos dormirnos. Si nos dormimos es porque es lo que necesitamos en ese momento, y sería recomendable que buscáramos otro momento para hacer la práctica formal.

La práctica informal.

Sencillamente es pararnos y tomar consciencia de lo que estamos realizando en el momento actual. Esos momentos que activamos el «piloto automático», pararnos y aplicar la atención plena a eso que estamos haciendo.

Los típicos ejemplos que podemos empezar a aplicar: al ducharnos, al conducir, al cocinar…Aplicar los 5 sentidos. Por ejemplo. ¿Cuánto tiempo destinas a elegir el olor del gel en el súper y luego no nos detenemos en la ducha a disfrutarlo?. Disfruta de la ducha: huele el gel, siente cómo resbala el agua por tu cuerpo, detente en la temperatura, escucha como cae el agua en el plato…

Algunos tips que te puede ayudar a comenzar:

  • Sé consciente de tus tiempos. Es decir si quiero dedicarme una ducha consciente sé que no tengo que ir justo del tiempo. Mindfulness nos ayuda a optimizar nuestros tiempos porque nos permite observar en qué invertimos nuestros tiempos.
  • El enemigo de la práctica informal es el «multitasking». Por favor, haz las cosas de una en una. No sobrecargues tus sentidos. Sé bondadoso contigo mismo.
  • Ponte alarmas hasta que puedas recordarlo por ti mismo. Cada «X» tiempo que suene la alarma y observes desde la curiosidad: «¿Dónde tenía mi atención en este momento? Perfecto, ahora voy a centrar mi atención en esta tarea que me ocupa». Toma un par de respiraciones y a por ello.

Puedes aprovechar el sonido de las llamadas de teléfono. Cada vez que te llamen, toma un par de respiraciones para poner tu atención en esa conversación para que observes, con curiosidad, qué cambios se producen al poner en práctica la atención plena en esa conversación.

Mi experiencia personal.

Si me sigues en redes o has viajado un poco por la web ya sabes en qué momento busqué de esta valiosa herramienta. Para mi hubo un antes y un después, fue poco a poco y evidentemente no tiene por qué ser la experiencia de todo el mundo.

De hecho, en mi experiencia profesional he tenido de todo: clientes que dicen que le ha cambiado la vida, clientes que me dicen  que no les va para nada. Yo siempre digo que para saber hay que probar. Al menos, que no nos quedemos con las dudas.

Eso sí: es importante tener unas expectativas realistas y eso es lo que he intentado con este artículo. No esperes a la semana tener resultados. Si es así, fenomenal pero no es lo normal. No empieces por tener resultados, empieza por vivir la experiencia desde la curiosidad. Desapégate de los resultados.

Mindfulness -atención plena- es abrirle a nuestra mente una ventana para que entre oxígeno. Es limpiar nuestra casa (cuerpo y mente). Es conectar con ella, y ser consciente de cómo está y si requiere de actuación.

La constancia es la clave. Si la pierdes, si te cuesta.. No te juzgues, retoma, observa qué objeciones encuentras, cómo te puedes ayudar.

En mi caso, durante un tiempo lo dejé porque me sentía abrumada por muchos cambios en mi vida (¡paradoja: era cuándo más necesitaba estar en mi!). Acepté sin juzgarme y sabía que la única que podía volver a la rutina de cuidarme de este modo era yo. Acepté de nuevo el viaje de comenzar y, de nuevo encontré otro camino para conectar con mi casa.

Cuidarse. Mimarse. Autorespeto. Valorarse. Priorizarse. 

Si me preguntaran a mi, diría que es una parada a boxes que debería ser obligatoria para todo el mundo.

El mundo sería un lugar mejor si aprendiéramos a cultivar la atención de nuestros procesos, pensamientos, emociones, cuerpo…

¿Qué tal llevas el parar y atenderte? ¿Conocías el Mindfulness?

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