Seleccionar página

¿Conseguir objetivos? Sientes que eso no va contigo. Sientes que tu vida es un profecía cumplida: «No puedo» y verdaderamente, no puedes. «Es demasiado bueno para ser verdad» y algo ocurre que eso, se esfuma…

A lo mejor ni te has planteado fijarte objetivos, porque sientes que la vida es lo que llega.

¿Casualidad o causalidad?

Lo que tengo claro es que las forma en que nos empeñemos en ver la vida, eso delimita tu sendero por el que vas  a transitar.

Todos tenemos como una especie de mantras habituales que «rezumban» en el transfondo de nuestra mente, y cuánto te des cuenta de ellos, más consciente serás de lo que ocurre en tu vida.

Las creencias son lo que sostienen nuestros pensamientos. Como algo que por nuestras experiencias, aprendizajes (ya sea por repetición o por una situación de alto impacto) consideramos en algún momento era verdad universal e incuestionable.

Así que eso mengua sobre cómo ves y percibes de ti, de tus amigos, de tus parejas, de tu familia…

Tus creencias > Pensamientos > Actitudes

Por ejemplo: «No soy capaz». «Esto no lo puedo hacer sola». «Mejor me espero a que se anime alguien…».

La creencia principal es el filtro de los pensamientos que surgen por debajo, y esto delimita tus capacidades.

Si yo pienso que no puedo hacerlo sola, no es igual de capacitante que pensar «puede que pueda hacerlo». Aquí mi actitud ya está más predispuesta a la acción. Si pienso «Quizás no, quizás sí, ¿qué tengo que perder?», ¿cómo es tu actitud?. 

A continuación quiero contarte las creencias limitantes que están marcando en tu vida…

No soy suficiente

«No soy suficiente para ti…», «no soy lo suficientemente buena para gestionar esto..» Y un montón de derivados. Una creencia que no solo nos compara, si no que además  nos sitúa directamente por «debajo de..». ¿Para qué? Para quedarnos en nuestra zona de confort, porque hay miedo a que no cumplamos las expectativas externas.

Muchas veces se esconde detrás del «¿Y si pasa esto tan malo que yo temo…?». Es normal que el miedo aparezca pero no tanto que nos limite la vida. Si en mi vida este pensamiento es constante no pongo en marcha la infinidad de recursos que puedo implementar y descubrir. Y, ¿por qué? Porque sin ser consciente me digo que yo no los tengo, que eso es para los demás. 

Mari, que hemos venido a jugar… Que tienes 24 horas cada mañana para consumir de regalo extra. Y que si te dices a ti misma: «¿Y si me apunto a salsa y se ríen de mi?» (aquí tienes el foco en los demás) te habrás quitado de ese día extra un gusto para tu cuerpo y unas cuántas risas aseguradas. Desdramatizar las consecuencias puede ser algo que te ayude a relativizar. ¿Qué es lo peor qué puede pasar?

Yo no puedo hacer eso. 

Desde ya no lo vas a intentar. En el momento en que te dices esto, te has sepultado. Has limitado el motor de tu vehículo sin sacarlo del garaje. 

No vas a buscar entre tus múltiples recursos, poner en marcha tus fortalezas…Y además, has decidido no aprender lo que la experiencia te puede dar. 

Te pongo uno de esos ejemplos que tanto me gustan:

Situación 1: Paco decide que no quiere seguir junto a Juani como pareja. Juani está sumida en la tristeza, limitándose a acarrear las consecuencias de su torrente de pensamientos catastróficos que no paran de repetirle que  no puede vivir sin él. 

Situación 2: Paco decide que no quiere seguir junto a Juani como pareja. Juani está sumida en la tristeza, limitándose a acarrear las consecuencias de su torrente de pensamientos catastróficos que no paran de repetirle que no puede vivir sin él. Sin embargo, sabe que la vida es más que una relación de pareja y aunque le duela mucho puede vivir sin él porque es un hecho obvio. 

Observa los «No puedo» que te estás diciendo. Pregúntate, ¿qué grado de certeza real tienen?. A veces, el mero hecho de repetirnos esa frase ya nos ha censurado. Lo veo constantemente en las rupturas cuando la gente usa esa frase. «Sí, se puede. Sé que ahora mismo no es lo que te apetece, que no te gusta. Pero poder, puedes». No es real ese pensamiento.

No me lo merezco

Esta me parte especialmente el corazón porque conlleva castigo, ¿por qué?.

¿De dónde sale ese castigo interno?

Lo primero es darte cuenta de que es esta la vocecita que te repites porque es probable que no te des ni cuenta. 

Pero si te estás diciendo que no mereces cosas buenas. ¿te das cuenta de lo que permites que llegue y se quede en tu vida…?

No te permites un buen trabajo, no mereces una buena pareja, no mereces comprarte ese vestido…Si no te crees que merezcas cosas buenas, solo permites que te lleguen cosas malas. 

Y es así porque cuando aparezcan, te encargarás de sacarlo de tu vida porque no te sentirás segura. Lo vivirás como una amenaza constante. 

Es muy difícil

Implícitamente es un «para qué lo voy a intentar…». Pensamientos, comportamientos, ¿dónde irán destinados? ¿qué opinas?

Puede que esté complicado, pero no imposible. Si es algo difícil lo será para todos, pero si no pones el desempeño, tu actitud el resultado lo tienes seguro y es solo uno: el mismo que vives. 

Quizás la búsqueda de trabajo esté complicada pero si no buscas, desde luego. Si mandas 100 currículums y te descartan en 75, sigues teniendo 25 opciones. No es optimismo. No necesitan 100 trabajas, ni siquiera 25, solo 1. ¿Cómo sabes si encajas en el perfil de esas 25 opciones? Si no has solicitado el empleo, de ningún modo. 

Céntrate en lo único que puedes controlar en estos casos: tu actitud. 

Si tu actitud es la quietud, obtendrás eso. 

La vida es para moverla, para vivirla, para extraerla. 

Mi reflexión

Estas creencias están moviendo tu vida (seas más o menos consciente, quieras o no…): tu trabajo, tus proyectos, tu vida amorosa, tu relaciones de amistad y familiares…

Si es así, si tenemos esas pensamientos que determinan nuestras acciones y emociones., ¿no crees que merece tener todo nuestro foco, energía y atención modificar esas creencias. 

Me encantaría  que me compartieras en comentarios que creencia está impidiendo conseguir tus objetivos, diseñar la vida que quieres.  

Me despido con esta frase que leí hoy por redes: 

«La gente quiere que todo sea bonita, pero se empeña en decirse lo malo»

>