Seleccionar página

¿Tengo inseguridad emocional? ¿Cómo sé si lo que siento está bien o soy una exagerada? 

«Es que creo que tiene razón Paco: tengo la piel muy fina» 

«Mónica, discuto con mi pareja porque algo me ha sentado mal y luego pienso que soy una exagerada, que todo lo hago más grande de lo que toca, dudo de mis emociones, de lo que siento… y además, me preocupo porque pienso que se va cansar de mí.»

«Cuando se lo cuento a mi amiga María me dice que me paso de sensible que eso también lo hace su pareja y que no pasa nada». 

«Sé que como es mi pareja de «faltón» y es una bobada lo que me dice y que no debería ponerme así»

¿Te sientes identificada con alguna de estas afirmaciones? 

Es algo habitual: «si el resto lo ven diferente debo de ser yo la que está errada».

La inseguridad emocional te carcome. 

 ¿Por qué ocurre esto? Estamos priorizando las emociones y los pensamientos de María a los míos, los de Paco…

¿A María y tú os han pasado las mismas experiencias personales? ¿Por qué juzgas lo que sientes tú?.

¿Esto se que siento está bien? Directamente es un sí. Y vamos a ver porqué. Tu observas la realidad de una manera. El prójimo, también. Puede ser coincidente o no. Pero entonces, ¿cuál es la realidad?.¿Podríamos decir que no la hay o que hay múltiples?. Nuestro sistema de creencias están determinando la experiencia que vivimos. Ves el mundo según tu modelo mental y este se ha ido creando a lo largo de tu vida y tus experiencias.

Y sí: eso es válido desde ya.

Entonces, si no puede elegir como te sientes: luchas o aceptas. Acepta y desde ahí, veámos más cosas.  

«TODA LA GENTE CONOCE LA MISMA VERDAD. NUESTRA VIDA CONSISTE EN CÓMO DECIDAMOS DISTORSIONARLA»

Sentimientos, ¿para qué nos sirve juzgarlos?

Diferencia sentimiento y emoción.

En la vida cotidiana, en muchas ocasiones caemos en el uso erróneo de ambos términos. Por eso quiero detenerme brevemente. 

La emoción es la reacción psicofisiológica que sentimos: es innata, rápida, corta, llega antes que la razón, van acompañadas de expresiones faciales universales y movilizan a la acción. 

Sin embargo, los sentimientos conllevan la toma de consciencia de la emoción. Por lo tanto, son más estables y largas, nos lleva a interpretar y pensar, llevan más a la profundidad y a tomar decisiones sobre cómo vivir. 

La inseguridad emocional: las emociones y los sentimientos al banquillo. 

Una de mis coachees hace un tiempo me contaba como le hace sentir cuando su pareja en tono burlón le coge un michelín y le pone nombre. Se enfadaba con él y luego se sentía mal. Él le decía que no era para tanto, que ya le conocía. Ella se sentía mal por enfadarse porque sabe que él es un «guasón » y lo hacía con cariño.. Sin embargo, ella se sentía mal por enfadarse. ¿Ves todo el bucle?

No se permitía ver el motivo por el que le molestaba verdaderamente el hecho. No sufría por lo que sentía, sufría al negárselo y encima asumir «lo mala que era por enfadarse por eso sabiendo cómo es él». Al invalidarse lo que ella sentía no se estaba dando la opción de escuchar ese mensaje. De sentir. No sabía que se escondía detrás de esa emoción.

Cuando le pregunté qué había detrás de eso enfado, me dijo que era rabia porque ella más de una vez le ha dicho que eso no le hace sentir bien. Al acabar la sesión había descubierto que había miedo por que no le hacía sentir atractiva y temía que se marchara con otra.

¡Ajá! ¿Eso está mal? ¿Está bien? Es tuyo. Es parte del resultado de tu historia de vida. ¡Sale de tus vivencias! No puede estar mal. Acéptalo sin condiciones. Y veamos qué podemos hacer con todo ese discurso que me estoy contando. Ya vemos luego si quieres cambiar la forma de pensar para cambiar emociones pero acéptalo. Si no lo reconoces como tuyo no puedes cambiarlo…

El malestar viene cuando lo rechazas. Si lo niegas, eso no deja de estar. Simplemente te vas a seguir peleando contigo por sentir eso, eso incrementará más tu dolor, pasando a ser sufrimiento.

Quizás lo que sientas sea doloroso, claro que sí: mi coachee tenía sentimientos dolorosos. Estaba conectando con su herida de infancia. Sin embargo, el dolor está implícito en la experiencia humana. Cuando quieres suprimirlo, evitarlo, enfadarte contigo por sentir eso, como hacía ella al no querer ver ese enfado…¿te das cuenta de que movilizas mucha más energía para taponar? Mucho más de lo que sería para solucionar. 

A lo mejor solo requiere que te atiendas, que lo observes, que lo entiendas…

A lo mejor esa misma cosa en otra situación, persona no te hizo sentir así. Pero si no paras a observarlo, no lo puedes saber. Quizás lleva tiempo tocando a la puerta, no lo atendemos y cada vez coge más fuerza. Porque las emociones, flor mía, tienen sus funciones

¿Verdad que cuándo se enciende el testigo de la gasolina del coche miras el cuadro, interpretas la luz y sabes que si eso no lo atiendes vas a tener que parar forzadamente?

Pues con las emociones pasa lo mismo. Mira ese sentimiento, detecta la emoción y observa que te estás cotando sobre eso que pasa en el mundo que te rodea. 

La gran pregunta

Te explicaré algo muy sencillo pero muy trascendental. 

Solemos preguntarnos porqué nos pasa esto, porqué pensamos esto y no esto otro…¿Alguna vez te ha llevado a algún lado ese por qué que no sea el de buscar culpables? Y después de detectarlo, ¿eso sirve para solucionar?. Te lleva a jugar o juzgarte. 

Prueba a cambiar ese por qué en para qué. El para qué te lleva a la causa, a tirar del hilo para llegar a la raíz. Darás con la funcionalidad que eso ha tenido en tu vida. 

¿Para qué se ha encendido ese disparador (esa emoción)? ¿Qué me está afectando? ¿Cuándo se ha encendido?. ¿Si se enciende un testigo de la cafetera haces como si nada…? Pues con nuestras emociones, igual. 

No se va solo. Tienes que parar y atenderlo. Es un amigo que te está avisando. Si perdura, si no hacemos nada, será más visible cada vez. 

¿Qué requiere?

Como hemos dicho los sentimientos no podemos cambiarlos. Son los que son, por eso son perfectos. Lo que sientes está bien, confía en ti. Ahora, ¿qué vas a hacer con ello? Eso sí que depende única y exclusivamente de ti.

Mirarlo requiere de valor. Del que sé que tienes. Siempre os lo digo que cuándo decidimos hacer, actuar de una forma diferente a lo que lo has hecho siempre, desde ya: ¡felicidades!

Vivir cansada peleándote con lo que sientes o empezar a quitar broza y ver nuestros sentimientos y emociones sin trapa ni cartón con las posibilidades infinitas de crecimiento que nos brindan. 

Ahora ya nos hemos parado a escucharlo, a verlo, qué necesita de nosotras. Las respuestas son tantas que solo la puede conocer tú.  Las preguntas que te pueden ayudar: ¿Qué necesitas? ¿Qué carencia hay?…

Quizás solo requiera observarlo, quizás que hables, qué pidas, qué modifiquemos  pensamientos…

A tener en cuenta

Sabes que cuando pasa esto, lo hemos visto antes, prevalece la necesidad de los demás a las tuyas.

Frena eso. Sabes que es tu tendencia (toma la ventaja al conocerte). Pon tu necesidad en alza. No la cuestiones. 

Te pongo un ejemplo. Un caso cercano le pedía a su pareja que fuese a las comidas familiares. Él no iba, ponía excusas o asistía a última hora. Ella se enfadaba. Él reclamaba que era su tiempo y que él lo gestionaba. Ella se enjuiciaba sus razones y se sentía mal porque veía válidas las razones de él. Pero no se paraba a atender su necesidad: pasar más tiempo juntos, mayor compromiso, mayor atención. Para ella las comidas familiares eran muy importantes porque la familia era uno de sus valores principales. No era el valor de él. Pero lo importante de esto es que ella taponaba su necesidad con una falsa comprensión hacía las necesidades de él. ¿Y las suyas quién las atendía? ¿Para qué dejaban de ser válidas? ¿Para qué dejaba de verlas?

Muy probablemente asumir esas necesidades indicaban que seguir con esa persona no era viable. Tenían valores contrapuestos, entre otras cosas. El miedo estaba decidiendo en su vida. Era más fácil poner el foco en otro sitio. 

Las emociones, como hemos dicho llevan asociada acción. Sus necesidades eran válidas. Muy válidas. Debemos confiar en lo que sentimos. Tomar consciencia. Tomar decisiones. 

CONFÍA EN LO QUE SIENTES. TRAE UN MENSAJE DE TU YO MÁS INTERNO.  

Mi reflexión 

En muchas ocasiones, se verbaliza en las sesiones un «yo no quiero sentir esto», «si me quisiera no sentiría esto»…Querernos no nos exime de no sentir, menos mal. ¿Conoces a alguien que le pase?. 

Quererse es atenderse con todo. Es validarme la emoción y los sentimientos y, no dudar de ellos. Me los quedo son míos, son válidos. Me permito tomar consciencia y ver qué mensaje de necesidad me traen.

Saber que María, Pepe, o Juan pueden entenderlos (o no) pero es muy probable que no tengan las mismas necesidades porque no hemos tenido la misma historia. 

Quererte no es que no te afecten las cosas. Es saber atender y no juzgarlas. Eso que sientes habla de ti, de tu historia: ámala, entiéndela, atiende la necesidad que te trae. Y toma la decisión que requiera para apagar el disparador, tu lucecita. 

¿Te permites sentir? ¿O por el contrario te sometes a esa especie de tortura china de «porque tengo qué ser así»?

¡Te abrazo fuerte!

 

>